Siempre es una sana costumbre el replantearnos, de vez en cuando, cómo estamos haciendo las cosas, Y si nos viene un tsunami como el provocado por el coronavirus, más.

Creo que darle una pensada a lo que estamos haciendo es algo imprescindible si queremos continuar. Da igual que sea para sobrevivir, para mejorar los resultados o para ampliar la base de nuestro negocio. Esa proactividad que aquí llamamos repensar es, en cierto modo, parte de la selección natural de las empresas.

El proceso de repensamiento creativo de nuestro negocio -o de nuestra vida- pasa por distintos momentos sucesivos.

 

1. EL MOMENTO MMM… ALGO VA MAL

Vemos que bajan los ingresos, menguan los clientes, el ticket medio es menor, y ya llevamos así una temporada. Se nos terminan las excusas y razonamientos con los que nos engañamos deseando pensar que es una mala racha, y que enseguida nos recuperaremos.

Cualquier acción para repensar nuestro negocio pasa necesariamente por asumir de corazón que algo no va bien, y que no es una cosa temporal sino una tendencia sólida.

¿Ya lo tienes claro? Pues adelante.

 

2. EL MOMENTO SHERLOCK HOLMES

Momento Sherlock Holmes
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¿Por qué está pasando esto? Si no averiguamos las causas de esta situación iremos a ciegas. Necesitamos datos para actuar con eficacia, no tocar de oído.

Una técnica sorprendentemente efectiva es la de las 5 preguntas consecutivas. Consiste en preguntarse ¿por qué…? sobre algo concreto y a la respuesta le volvemos a aplicar la pregunta del por qué. Y así hasta cinco veces. Con frecuencia obtendremos información útil sobre la que actuar, y siempre nos permitirá profundizar en la investigación.

Respecto de los clientes, hay que preguntarse qué pasa con ellos. Por ejemplo:

  • ¿Dónde están físicamente?
  • ¿En qué gastan su dinero?
  • ¿A quién están comprando?
  • ¿Es posible que hayan cambiado de gustos?

También hay que reflexionar sobre el mercado en el que estamos:

  • ¿Tiene ahora las mismas características que cuando empecé, o ha cambiado?
  • ¿Qué están haciendo mis competidores? En este punto, recordemos que la competencia en el sector del ocio y la hostelería se da en dos campos: el del tiempo y en el del presupuesto.
  • ¿Hay nuevas tendencias con una proyección a futuro más o menos estable? ¿En qué medida me afectan? ¿Cómo las podría aprovechar?

 

3. EL MOMENTO ¿Y AHORA QUÉ HAGO?

Bien. Ya tengo datos sobre los que actuar. ¿Cómo? ¿Qué debería hacer?

Es ahora cuando entran en juego las dos preguntas sobre las que se basa el progreso humano:

  • ¿Y si …?
  • ¿De qué otra forma se podría hacer?

Nuestra mente ya se está concentrando en la búsqueda de alternativas y nuevas posibilidades. Ese imaginar

cerebro creativo y lógico
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qué podríamos hacer, visualizando las ideas a medida que se nos van ocurriendo, se llama Creatividad. Una habilidad que todos tenemos. Suéltate el pelo y escribe todas las ideas, por locas que parezcan, Ya seleccionaremos luego.

La diversidad es uno de los factores que más estimulan la creatividad. El hecho de juntar formas de pensar distintas por su educación, su cultura, su género o su edad aporta una riqueza de perspectivas que hará difícil que alguna buena idea se nos escape. Búscate aliados y cómplices que piensen de una manera distinta a la tuya.

Esa creatividad tiene dos tipos: la abstracta y la práctica. La primera pertenece al mundo de los sueños y las emociones; la segunda aporta soluciones concretas y viables a los desafíos de la vida. A mí me gusta especialmente la práctica: ¿con qué puedo resolver yo este problema? Recordemos la filosofía india de innovación de bajo coste llamada Jugaad.

“La Creatividad consiste en imaginar cosas nuevas. La innovación, en materializarlas y ponerlas en un mercado que las valora”

Ya hemos generado una serie de ideas y propuestas, y seleccionado las que nos parecen más interesantes y factibles dado el momento y los recursos de los que disponemos.

Hemos estudiado a qué tipo de cliente le gustará, qué agentes o factores se verán implicados (los “stakeholders”), y ya está diseñado un plan inicial.

Nos toca arremangarnos.

 

4. EL MOMENTO ¡PROBEMOS!

El mejor estudio de mercado que podemos hacer es sacando adelante un prototipo del producto o servicio. Lo presentamos a ciertos clientes (elegidos por la confianza en ellos o su idoneidad por tipo de actividad, por ejemplo) para que lo usen y pedirles su opinión, explicando claramente que es un prototipo.

Este proceder tiene varias ventajas:

  • Al implicar al cliente depositando en él la confianza que supone mostrar un producto sin estar desarrollado totalmente, haremos que se sienta halagado y más próximo, partícipe de nuestra actividad.
  • Al dejar claro que es un modelo beta nos protegemos de las consecuencias de los errores y deficiencias que pudiera tener, al tiempo que conseguimos ampliar el equipo de I+D con nuevas perspectivas y enfoques para perfeccionarlo.
  • Nos ahorramos un pastón en estudios teóricos de mercado, a la vez que acortamos la campaña de lanzamiento y conseguimos los primeros cómplices-clientes.

Atrévete y experimenta. No tengas miedo de presentar un producto en formato de prototipo (ojo al sentido común).

Familiarízate con los conceptos Lean Start-up, Modelo Canvas de Negocio, y cómo diseñar tu Propuesta de Valor.

Deja que los clientes opinen sobre el producto o servicio que quieres que te compren. Es la mejor preventa imaginable.

Un negocio no es más que una idea que mejora la vida de los demás.”(Richard Branson)

 

LA BELLEZA DEL REPENSAMIENTO CREATIVO

Es esta capacidad la que nos hace dueños de nuestro destino.

El sentido práctico se termina imponiendo al sentimentalismo de seguir con algo que ya no funciona o que pronto dejará de funcionar.

Quien se sabe repensar disfrutará imaginando nuevas ideas, visualizando su efecto en el mundo y adelantando cosas que los demás no ven.

¿A qué esperas?

Si te ha gustado este post, aquí tienes el vídeo del #TallerDeInnovación sobre «Creatividad para repensar mi negocio» de Alberto Losada Gamst, fundador de AvantIdeas.

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